Conversación

Paleontología del malestar

20 sep. 2024

18:00 A 19:00

Ateneo de Madrid

En el género Homo, el cerebro ha sufrido un aumento de tamaño y complejidad sin precedentes en la historia natural de los primates, que ha conllevado cambios biológicos y cognitivos sorprendentes. Pero no es oro todo lo que reluce, y un motor tan sofisticado puede generar problemas. La evolución de la corteza frontal se asocia a una poderosa capacidad de atención, y la evolución de corteza parietal ha añadido recursos cruciales en la imaginación mental y en el lenguaje. Todo ello nos permite proyectar simulaciones en el tiempo y en el espacio, forjando recuerdos, previsiones, paisajes imaginarios y realidades inexistentes. El problema es que se nos da demasiado bien, y acabamos atrapados en un mundo de miedos, peligros, incertidumbres y ansiedades que solo existen en la película que nuestra mente está generando, donde un personaje desconectado de la realidad (yo mismo) sufre una continua tormenta de emociones y pensamientos. Nuestra poderosa red atencional no da de sí cuando se trata de enfrentarse a nuestra colosal habilidad de imaginar, condenando Homo sapiens a sufrir una pandemia ontológica de estrés y de ansiedad. ¿Qué podemos hacer? Como mínimo ser conscientes de ello, y entrenar nuestro sistema cognitivo para primar los intereses del individuo frente a los intereses, a veces despiadados, de la evolución.